Pasaron ocho años desde que Joaquín y Manuel Pellegrini formaran una alianza casi perfecta en el Málaga. Aquel proyecto con ambos dejó una versión brillante del extremo verdiblanco, que a sus 39 años quiere seguir siendo importante en Heliópolis bajo la batuta del técnico chileno. El primer amistoso reflejó las intenciones de Pellegrini: Joaquín tiene un peso clave en su ataque y se mueve con libertad en un 4-2-3-1 que le exige algo menos a la hora de equilibrar el juego.

Ante el Cádiz Joaquín fue uno de los mejores de un Betis aún por construir. Encaró siempre a su adversario y refleja la verticalidad que Pellegrini quiere dar a su equipo. El estilo más pausado de los últimos cursos cambia a un dinamismo que pide más atrevimiento de sus futbolistas de ataque. Lo que funcionó en aquel Málaga que alcanzó las semifinales de Champions también puede tener continuidad en este Betis, aunque la competencia arriba exigirá la mejor versión del portuense.

Pellegrini ya destacó a su llegada el potencial del extremo pese a su edad. Incidió en que aún tiene mucho fútbol por dar y también confía en que su papel en el vestuario sea importante de cara a transmitir más exigencia en el grupo. A menos de un mes para el inicio de Liga, Joaquín se presenta como una baza protagonista en este Betis de la mano de Pellegrini.