Pione Sisto ha agotado la paciencia del Celta. El club vigués, cansado de esperar, instó al extremo a regresar a Vigo; llegó en el día de ayer y, tras someterse a la prueba PCR y dar negativo en la misma, este martes ha vuelto a entrenar a las órdenes de Óscar García en las instalaciones deportivas de A Madroa.

Hace una semana Pione Sisto se encontraba en Dinamarca. Celta y Copenhague habían llegado a un acuerdo para el traspaso del extremo -por 3 millones de euros-, y este se encontraba en los despachos del club danés dispuesto a firmar y regresar a casa. Todo estaba hecho, pero con Sisto nada resulta sencillo.

El Midtjylland -su ex equipo y del que llegó al Celta- se interpuso entonces, y presentó una oferta al jugador; este plantó la operación en curso y decidió declinar de forma unilateral la propuesta del Copenhague instantes antes de producirse la firma. Así lo comunicó el propio club danés, que dio por terminadas las negociaciones por falta de entendimiento con el jugador, y deseó suerte a Pione.

Desde entonces, el todavía extremo celeste permanecía en Dinamarca, negociando con el Midtjylland. Llegó a un principio de acuerdo con su ex club, pero la oferta económica presentada al Celta por el campeón danés es inferior a la del Copenhague, y al club vigués le parece insuficiente, por lo que -hasta la fecha- no hay acuerdo.

Es por ello que el Celta indicó al jugador que debía regresar a los entrenamientos; así lo acató Pione, que hoy volvió a ejercitarse con sus todavía compañeros. Porque su salida, una vez más, vuelve a complicarse. La operación con el Midtjylland no está rota, pero podría torcerse, y cualquier acuerdo que alcance el club vigués debe convencer al jugador.

“Es una cuestión muy especial, porque depende un poco de él. Tiene una oferta y la puede aceptar o rechazar”, decía hace poco el presidente Carlos Mouriño. Con Pione Sisto nunca se sabe, y para el Celta comienza a resultar desesperante estar a merced de sus antojos.