Su contrato expira el próximo 30 de junio y sólo tres semanas después, el 21 de julio, cumple 40 años. Pero Joaquín, el eterno capitán del Betis, empieza a pensar en seguir en activo al menos una temporada más. Una campaña en la que batir los escasos récords de longevidad que aún tiene pendientes y que además le permita despedirse del fútbol con público en las gradas, en un ambiente muy distinto al que se vive este curso.

Este lunes, después de marcar uno de los goles que propició la remontada de su equipo frente al AlavésJoaquín se refirió públicamente por primera vez a una posible renovación. “Ahora he parado la negociación porque después del gol de hoy ya no vale nada, ahora el contrato tiene que ser mucho mejor”, dijo primero entre risas, en una entrevista en El Larguero. Más tarde, se sinceró: “Tengo ilusión de poder jugar un año más. Siempre he dicho que no habrá ningún problema para una cosa o para la otra. Lo más importante es terminar lo mejor posible. Estoy con ilusión y con fuerza, por mí no va a ser. Me veo capaz de seguir un año más y continuar disfrutando”.

Joaquín ha dejado claro siempre que en el momento en que dejase de ser importante para el equipo, no tendría ningún problema en colgar las botas. Por ahora eso no ha ocurrido (21 partidos, dos goles y cuatro asistencias suma esta temporada). Y en el club, como mito y capitán que es, creen que el portuense se ha ganado el derecho a decidir su futuro.

Todo ello, dentro siempre de las limitaciones económicas existentes y tras la negociación para el ajuste salarial de la plantilla en la que el 17 participa. Pero a la espera de una oferta concreta, y con la relación de confianza que mantiene con los actuales dirigentes (Joaquín apoyó al Consejo de Administración con su 2% del capital social en la última Junta General Ordinaria de Accionistas), el capitán empieza a dar pistas de sus intenciones.