“¡¡VIVA EL SEVILLA!!, CAMPEÓN DE LIGA”. En un autobús ataviado con este lema, los héroes sevillistas de Las Corts se daban un baño de multitudes en Córdoba y en cada ciudad y pueblo donde se iban deteniendo camino de la capital hispalense. Futbolistas que habían llevado al club de Nervión al peldaño más alto del fútbol patrioEl Sevilla, el 31 de marzo de 1946, se había proclamado por primera y única vez hasta la fecha, campeón de Liga. Una Liga de la que hoy se cumplen 75 añosUna Liga de brillantes.

Lleno absoluto en Las Corts. En las gradas, medio millar de sevillistas viajaron desde la capital hispalense para animar a los suyos. El equipo comandado por Ramón Encinas llegaba líder a la última jornada con un punto de ventaja sobre el BarcelonaLe valía el empate.Los locales saltaron a por el título con un once formado por Velasco, Calo, Curta, Gonzalvo III, Virgos, Gonzalvo II, Gamonal, Escolá, Colino, César y Bravo. Los andaluces formaron con Busto, Joaquín, Villalonga, Alconero, Antúnez, Eguiluz, López, Arza, Araujo, Herrera Campos. Palabras mayores.

A los siete minutos se adelantaba el Sevilla. Un despeje de la defensa lo recogía Lopez y centraba a portería. Calo no reaccionó y ‘Pato’ Araujo remató inapelable de cabeza al lado izquierdo de Velasco. El jienense fue distinguido por MARCA algunos años después con el premio Patricio Arabolaza que se entregaba al más genuino representante de “la furia española”.

Dos nombres brillaron en las crónicas de aquel 31 de marzo, con permiso del mencionado AraujoBusto Arza. El de Portugalete tenía la difícil papeleta de frenar el asedio azulgrana. Sólo fue capaz de superarle Bravo, que empató en el minuto 63, abortando los intentos de Escolá Gamonal. Quedaba casi media hora de partido y Samitiertécnico del Barcelona, fue con todo al ataque. Pero el marcador no se movería, escribiendo el Sevilla la página más importante de su historia.

Y qué decir de Juan Arza14 goles consiguió esa temporada el ‘Niño de Oro’ del Sevilla, un jugador tan grande como sencillo. Una leyenda que disfrutaba con Jesús Navas porque es el futbolista que más le recordaba a sí mismo, aunque hace tiempo que no veía los partidos porque se ponía muy nervioso. Su mujer le contaba después los resultados. “Tenía muy buenos recuerdos del título. Aquel equipo era una familia, los viajes eran larguísimos y pasaban mucho tiempo juntos. La media hora final la aguantaron como jabatos y la vuelta fue increíble, tardaron un siglo en volver a Sevilla“, comenta Javi Arza, el hijo pequeño del ex jugador.

Miles de aficionados se dieron cita en Carmona para acompañar a los campeones a Sevilla formando una gran caravana de autobuses, automóviles, motos y hasta bicicletas. El alcalde les entregó varios regalos, entre ellos un reloj de oro con el escudo de la ciudad grabado y unos gemelos. Cada jugador recibió además una cartera de piel conteniendo 1.000 pesetas.

La entrega del trofeo se realizaría siete días después en un partido homenaje en Nervión donde compitieron el campeón y el Granada31 de marzo de 1946. Una fecha mágica para el Sevilla.