Marcelino tiene muy claro qué Athletic quiere ver en la 21/22. Es por ello que viene dedicando gran parte de la pretemporada a asentar sus conceptos y a repetir situaciones que buscará provocar durante los encuentros. Este trabajo empieza a dar sus frutos poco a poco, mostrando un equipo cada vez más reconocible. Sin embargo, todavía no ha logrado que sus jugadores finalicen las jugadas tanto como le gustaría. Es algo en lo que pone mucho énfasis en sus entrenamientos y que considera muy importante en su idea futbolística.

«Considero que en ataque, para que sea eficaz o dentro de mi calificativo como bueno, tiene que haber finalización» explicó en la entrevista concedida a MARCA el pasado mes de mayo. Durante las sesiones de entrenamiento es habitual verle repetir con mucha frecuencia que las acciones deben acabar en disparo. De hecho, llega a detener el juego y da el balón al otro equipo si esto no se cumple. «No ha habido finalización, así que balón para el otro equipo» lanza. También insiste en que no quiere volver atrás cuando se llega al área. Si un jugador tiene opción decente de centro, poner el balón al área debe ser automático y no permite pases hacia atrás para seguir construyendo.

De esta manera, consigue ataques más veloces y directos. El Athletic sufre cuando se ve obligado a construir pacientemente con el balón, pero se encuentra realmente cómodo cuando puede vivir en ritmos altos. Esas ofensivas que plantea el técnico le vienen como un guante a sus futbolistas, que ya han demostrado que son capaces de hacerlo como en el tanto de Williams ante el Dinamo de Kiev.

Aun así, el conjunto rojiblanco viene teniendo ciertos problemas para transformar situaciones de ventaja en ocasiones de gol, aunque esto puede estar relacionado con la pesadez de piernas generada por la enorme carga física a la que están siendo sometidos en estas primeras semanas. Uno de los retos de cara a la 21/22 será poder realizar estas acciones ante rivales que le obliguen a llevar la iniciativa y no les den espacios para correr.

En los tres amistosos disputados hasta el momento, el Athletic ha promediado nueve tiros por partido (3,3 a puerta). Unas cifras por debajo de los registros logrados en sus primeros 21 encuentros ligueros al frente de los leones. En ellos lograron 10 remates por partido (4 a puerta). Marcelino aspira a lograr algo similar a lo ofrecido por su Valencia, que logró 12 remates por choque en ambas temporadas, con algo más de acierto en el primer curso (5,2 a portería en la 17/18 y 4,7 en la 18/19).

Todavía restan tres semanas para que empiece el campeonato liguero. Un tiempo que el asturiano seguirá insistiendo en estos conceptos para intentar devolver al Athletic a las competiciones europeas varias campañas después.